23 abril 2024, 08:07 AM




Cooperativa Comadreja: construyen viviendas de madera, still frame y barro en humedales

Cooperativa Comadreja: construyen viviendas de madera, still frame y barro en humedales

Por Manuela Herrera

Desde Zona Norte Ambiental conversamos con Turi, parte de la Cooperativa Comadreja que desarrolla su actividad en el Delta de Tigre desde el 2020 y se constituye como un espacio para aprender y desarrollar la construcción para mujeres y personas LGTB.

Turi Ferreyra habla sobre construir en la isla. Cuenta lo malo y lo bueno, como quien conoce del tema, y efectivamente es así: hace más de diez años que se desempeña construyendo en el Delta. Rescata algo puntual: el poder vivir de acuerdo a los tiempos de la naturaleza. Y dice así: “Me gusta mucho la libertad que genera trabajar acá. Por más que es un condicionante al momento de trabajar, el tema climático también es lindo que esté porque hace que sea tan orgánica la vida con la naturaleza”.

Turi es parte de la Cooperativa Comadreja, la primera cooperativa de construcción transfeminista del Delta de Tigre. Explica que no sólo construyen en la isla, sino también en continente, en toda la zona de lo que es la parte continental del humedal. Habla sobre desafíos y sobre aprendizajes colectivos y sobre todo lo que fue construyéndose a partir de esta cooperativa formada tres años atrás, en 2020.

– ¿Cómo se desarrolla hoy en día la cooperativa?

Somos trece personas, todes vivimos en la isla en la primera sección del Delta de Tigre y somos todas personas que veníamos trabajando en el rubro de construcción, algunes con más capacitación, otres con menos. Hay pintoras, herreras, albañilas, electricistas, carpinteras, plomeras… todes somos mujeres o de la comunidad LGBTIQ. Nos reunimos así, personas de todos los oficios del rubro de la construcción que vivíamos en el Delta de esta comunidad, nos asociamos para trabajar juntes y ahí conformamos la cooperativa. Ya somos una cooperativa matriculada a través del INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social). Hacemos construcciones de casas de madera, de still frame y de barro, hacemos también reparaciones, ampliaciones, muelles, pintura, instalación eléctrica, instalación de plomería… abarcamos absolutamente todo lo que es el rubro de construcción y trabajamos en isla y en las zonas aledañas.

Hemos trabajado en Villa La Ñata, Rincón de Milberg, toda la zona de Nordelta y los barrios de ahí, hasta ahí llegamos con nuestro trabajo.

Hace más de 10 años estoy en el rubro acá en el Delta y todes les otres participantes de la cooperativa también han tenido experiencias similares: es un rubro donde hay mucha discriminación hacia las mujeres y a la población LGBT. Entonces lograr estando en este rubro conformar una grupalidad de estas características fue algo buenísimo para la experiencia de todes; la primera experiencia en general de trabajar en un clima de seguridad, de confianza, de cuidado, de no competencia. Encima hay mucha circulación de los conocimientos y eso se da en un ámbito de compartir, de siempre sumar, de siempre ayudar al otre, de querer mejorar juntes. Hay mucho sostén y mucho apoyo mutuo y se armó una red realmente muy muy linda, un clima de trabajo muy lindo. También un poco eso es lo que expresamos hacia afuera e hizo que crezca tanto la cooperativa. Porque creo que hoy en día como trabajamos con mucha responsabilidad, con mucho compromiso y con mucha transparencia terminamos generando mucha confianza en el entorno y en el boca a boca recibimos un montón de demanda de trabajo.

– ¿Cómo influye construir en la isla?

Acá en la isla es un saber muy necesario todo lo referente a mantenimiento y construcción. Son saberes que te sirven un montón para la vida.

También hay mucha dificultad. El traslado acá es algo de extrema complejidad porque el transporte fluvial público es totalmente limitado en sus recorridos y en sus horarios, no va todos lados ni a todas las horas, a veces no tenés lanchas que te lleven a la obra entonces dependemos de nuestras embarcaciones personales y particulares que son muy pocas y no están a la altura a veces de la situación, de las distancias a recorrer o de la carga que llevamos. Estas son necesidades que todavía estamos teniendo: lograr comprar una embarcación, un motor, cosas de la cooperativa y no seguir usando las nuestras.

Con las obras que fuimos realizando fuimos pudiendo reinvertir un poquito en máquinas y herramientas pero todavía nos falta mucho equipamiento porque el rubro de la construcción acá en la isla está muy precarizado y hay mucha competencia entonces es difícil cobrar el trabajo lo que merece. Nosotres somos trece personas que vivimos de la cooperativa desde que la conformamos, pero con mucho esfuerzo y mucha dificultad y no nos alcanza mucho para la reinversión en maquinaria y todo esto.

Por otro lado, a mí me gusta mucho la libertad que genera trabajar acá. Tiene su parte linda también para mí, por más de que sea un condicionante al momento de trabajar, el tema climático. Es lindo que sea tan orgánica la vida con la naturaleza. Cuando llueve no podemos ir a trabajar, cuando crece el río tampoco, cuando baja mucho el río tampoco, cuando hay niebla a la mañana tampoco. Hay muchas limitantes y eso genera que el trabajo sea más precario también porque no podés contar con tantas jornadas de trabajo por mes, pero el otro lado es que la vida es más orgánica. Yo voy a laburar siempre con mi perra y la puedo llevar a cualquier lado. La vida en isla a mí me da como una sensación de libertad.

– ¿Cómo se vinculan con el cuidado del ambiente desde la cooperativa?

Nosotres hacemos construcciones palafíticas, que es el método de construcción permitido en el humedal. Se adecua al medio ambiente porque en vez de rellenar la casa palafítica es la que está elevada en columnas que permiten el drenaje del agua. Nosotres hacemos construcciones de ese tipo y por eso también dije que hemos trabajo en la parte continental del humedad: porque el suelo tiene características comunes con la isla.

También hacemos construcción en permacultura, hacemos construcciones de barro -no solo en madera y still frame-. Y estamos abocados en la investigación y escribiendo proyectos para desarrollar modelos más eco sustentables de viviendas, aunque también es algo que requeriría un poco más de financiamiento y apoyo para poder lograrlo. Ahora estábamos pidiendo financiamiento en un subsidio para capacitarnos en instalar energía solar, en la instalación de plomería para poder hacerla más eco sustentablemente y pensada desde este territorio en particular.

Sobre el aprendizaje como eje central de la cooperativa

Turi cuenta que en la Cooperativa Comadreja el intercambio de saberes es muy importante. “Hay mucha demanda en querer aprender este rubro. Yo lo siento un montón porque trabajo hace muchos años en esto y recibo la demanda de muchas mujeres y personas LGBT que les interesa mucho aprender y es difícil a veces acceder a estos conocimientos por otro lado”, explica.

También rememora sobre sus inicios: “Con la cooperativa al comienzo algunos de los trabajos los abrimos a que vengan todes quienes quieran aprender, entonces por ejemplo íbamos a hacer una base de una casa y el dinero que ganaba la cooperativa para hacer esa base lo dividíamos entre todes, todo el mundo cobraba aunque sea poco pero algo. Es muy valioso el esfuerzo que fue como cooperativa generar esos espacios”.

Con respecto al futuro, desde la Cooperativa Comadreja les gustaría poder armar una escuela de oficios “Tenemos una vocación bastante clara de armar una escuelita y generar un espacio de talleres para esta comunidad. Es un proyecto que tenemos, está la demanda en el territorio y cuando podemos generamos instancias, pero para conformarlo más oficialmente todavía nos faltan recursos y apoyo estatal o de algún tipo. Estamos en vías de conseguir, pero todavía no tenemos el apoyo para conformar una escuelita así”.

Fotografía: La Comadreja Corpo

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