02 diciembre 2021, 08:15 AM

Violencia de Género en los Medios de Comunicación

Violencia de Género en los Medios de Comunicación

Por Milagro Pannunzio

El 11 de marzo es el Día Nacional de Lucha contra la Violencia de Género en los Medios de Comunicación. Así se sancionó en la Ley N° 27.176 en agosto del año 2015. En su artículo 2 la ley expresa que “tiene como finalidad promover la protección y salvaguarda de la igualdad entre mujeres y hombres y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual en los medios de comunicación”.

Luchar contra la violencia de género en los medios de comunicación no solo requiere un tratamiento responsable en los casos de femicidios que se cubren a diario, sino también hacer periodismo en pos de promover la igualdad entre los géneros y las diversidades. La comunicación debe estar a la altura de las transformaciones sociales que venimos viendo durante los últimos años, o siglos. Las demandas y los debates que plantea el movimiento de mujeres en Argentina precisan que sean comunicados de manera fiel y con perspectiva de género.

Los medios de comunicación desempeñan un papel significativo en la opinión pública. Pueden así, perpetuar las costumbres y creencias que mantienen a la mujer en un paradigma inferior al del hombre, o al contrario, pueden promover mensajes no estereotipados y más igualitarios. Las publicidades televisivas, o la cartelería que encontramos en la vía pública, suelen enviar mensajes que refuerzan los estereotipos de género. Es decir, reafirman los clásicos roles y características que la sociedad tradicional asigna a hombres y mujeres. En este sentido, necesitamos publicidades de artículos de limpieza que dejen de poner a la mujer como principal responsable de esta tarea en los hogares. Queremos ver en los medios de comunicación a mujeres en puestos de poder tomando decisiones porque existen, aunque sean pocas, porque es una tarea que también podemos hacer satisfactoriamente. Queremos que nos dejen de preguntar qué hicimos o qué teníamos puesto.

Las preguntas que se le hacen a las mujeres entrevistadas, no son las mismas que las recibidas por los varones. La atención suele estar puesta en lugares diferentes dependiendo del género y la orientación sexual que presente la persona en cuestión. Las expectativas tampoco no son las mismas. Los espacios relacionados con la economía, el deporte y la política suelen estar masculinizados, y en cambio a la hora de hablar del mundo artístico, cocina, o astrología las mujeres pasan a ser las primeras convocadas. Durante la pandemia por el COVID19 la mayoría de las voces autorizadas que escuchamos en los medios de comunicación fueron de varones, y no es porque no haya mujeres preparadas para hablar al respecto, sino por una decisión.

Así, podemos identificar innumerables situaciones en las que hay un tratamiento diferencial entre géneros que dejan a las mujeres en lugares desventajosos e las exponen a violencia por género. Todos estos casos se encuentran contemplados en la Ley N° 26.485, que menciona a la violencia simbólica contra la mujer a la que “a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmiten y reproducen dominación, desigualdad y discriminación naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”. La misma ley incluye a la violencia mediática contra la mujer como una de las modalidades de perpetuar la desigualdad y la violencia.

Este día implica repensar a quiénes mencionamos en los medios de comunicación, cómo lo hacemos, qué preguntamos, la forma en la que abordamos las temáticas, lo que elegimos visibilizar, las imágenes que mostramos, las palabras que utilizamos. Incluso también, la cantidad de mujeres que se encuentran tomando estas decisiones.

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