20 agosto 2026, 07:43 AM




Investigadores de la UNSAM fabrican humedales artificiales para sanear el río Reconquista

Investigadores de la UNSAM fabrican humedales artificiales para sanear el río Reconquista
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Investigadores de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) trabajan en el desarrollo de un método amigable con el ambiente para filtrar contaminantes persistentes y recuperar la biodiversidad del lugar.

El río Reconquista es el segundo cauce más contaminado del país. Atraviesa 18 municipios del Gran Buenos Aires y, en su recorrido, recibe descargas con altos niveles de contaminación que incluyen materia orgánica, efluentes domésticos, hidrocarburos y metales pesados, lo que convierte su cuenca en un ecosistema poco apto para la vida.

Para colaborar con la compleja tarea de remediación, investigadores de la UNSAM trabajan en el desarrollo de humedales artificiales para el saneamiento de aguas. Se trata de un método inspirado en la naturaleza que podría instalarse in situ para ayudar a filtrar contaminantes persistentes y a recuperar la biodiversidad del lugar.

“La idea es que los arroyos que ingresan al río Reconquista pasen por estos humedales, se depuren e ingresen nuevamente al cauce principal”, explica Elsa López Loveira, analista ambiental y directora del proyecto. “Hacer una planta de tratamiento en la ribera del río es muy difícil. En cambio, instalar humedales a lo largo de la cuenca sería algo más natural y mucho más parecido al ambiente que la rodea”.

El equipo está compuesto por biólogos, biotecnólogos, analistas e ingenieros ambientales y químicos. La iniciativa surgió a partir de una investigación que el equipo venía desarrollando desde hacía varios años con el Comité de Cuenca del Río Reconquista (COMIREC) en torno al monitoreo de contaminantes. El año pasado obtuvieron financiamiento de la convocatoria UNSAM Investiga 2025 y comenzaron a diseñar en conjunto un proyecto de remediación.

Los humedales son ecosistemas con importantes funciones ambientales, entre ellas, almacenar agua, reducir los efectos del cambio climático y filtrar contaminantes a través de los minerales del suelo. “Los humedales artificiales que nosotros elaboramos imitan la estructura del ecosistema natural pero, además, les agregamos otros materiales que funcionan como captadores y optimizan la extracción de los contaminantes”, detalla Emiliano Boné, integrante del equipo.

Resultados alentadores

La fabricación de humedales artificiales consiste en el diseño de un sustrato y en la elección de las plantas que se colocarán en él, que no solo tendrán la función de “embellecer” el paisaje: también ayudarán en la depuración de contaminantes.

Elaborar el sustrato no es tarea sencilla, ya que el tipo de contaminantes varía según se localicen en la cuenca alta, media o baja del río. De todos modos, una premisa central que guía a los investigadores es utilizar sustancias naturales —no artificiales— que tengan propiedades de absorción y que además permitan sostener a las plantas. Para orientarse, hicieron una búsqueda de proyectos similares en otras partes del mundo.

“En Chile y en México encontramos varios casos de uso de humedales artificiales para remediación de ríos y para limpieza de agua de lluvia. En Argentina, hay algunas experiencias más puntuales aplicadas a industrias o efluentes cloacales, pero no hemos visto el uso de esta técnica para remediar ríos contaminados”, señala la ingeniera ambiental Sofía Oliva.

Para realizar pruebas a escala de laboratorio, los investigadores elaboraron sustratos con distintas composiciones en recipientes de diez litros para evaluar cuál era la combinación más óptima. En algunos, agregaron plantas nativas típicas de humedales. “Estamos probando con totoras, que son autóctonas, para que no tengan problemas de crecimiento en el lugar donde vayan a estar. También las elegimos porque es una planta con buenas propiedades para la fitorremediación de ríos”, cuenta López Loveira.

En los ensayos usaron muestras del arroyo Morón, que forma parte de la cuenca media del Reconquista. Aplicaron sistemas batch, un método de tratamiento por lotes que permite analizar el proceso de descontaminación por volúmenes fijos de agua. Al término de un período de tiempo —en este caso, siete o catorce días—, se observa si hubo disminución de los contaminantes y cuáles fueron los sustratos más efectivos.

“Lo que vimos hasta el momento es que hubo una disminución de los contaminantes. Esto ocurrió en el caso de nutrientes como nitratos y fosfatos, cuya reducción fue mayor en los sistemas con plantas; y también en el caso de metales pesados como el cromo, que son más persistentes en el ambiente”, precisa López Loveira.

Recuperar el ecosistema

En los próximos meses, el equipo realizará pruebas en un sistema más grande, con una capacidad de 200 litros. A través de un sistema de bombas, buscarán testear los humedales en un flujo continuo de agua, imitando lo que sucede en un humedal real, donde el líquido entra y sale constantemente. “Cuanto más grande sea la superficie, más tiempo tardará una gota en recorrerlo y, por ende, mayor será el tiempo de tratamiento”, grafica Boné.

Además, el investigador subraya otra ventaja de este método: al utilizar plantas nativas, también ayudará a la recuperación del ecosistema. “Sumar vegetación genera un valor adicional porque atrae insectos, aves y otro tipo de fauna local que por la contaminación fue disminuyendo ”, señala.

Por su parte, Mauro Sánchez, estudiante de Ingeniería Ambiental, remarca que este método también se podría replicar en otros cauces del país adaptando la composición del sustrato a lo que cada caso necesite.

Una vez que concluyan las pruebas de laboratorio, el próximo objetivo será instalar el sistema en alguna parte de la cuenca. “Cuando tengamos puesta a punto la técnica, la idea es construir un humedal en alguna parte del Reconquista y evaluar cómo funciona in situ”, adelantó López Loveira.

Fuente: Nadia Luna para Noticias UNSAM | Fotos: Agustina Badano



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