02 diciembre 2021, 10:18 AM

Gestión Menstrual Sostenible

Gestión Menstrual Sostenible

Por Milagro Pannunzio

La salud menstrual es un asunto que entró en agenda en Argentina y en el mundo durante los últimos dos años. Los movimientos activistas vienen discutiendo el costo que significa menstruar, el acceso a los productos de gestión menstrual, las condiciones materiales en las que se debe cambiar el producto, el acceso a la información, como también la atención sanitaria y analgesia en casos necesarios. Pero también, otra de las nuevas cuestiones a discutir es el impacto ambiental que tienen los productos de gestión menstrual, y sus alternativas sostenibles. 

Podemos clasificar a los diferentes tipos de productos de gestión menstrual (PGM) según su relación con el medio ambiente. Los productos más utilizados son las toallitas descartables y los tampones, opciones de un solo uso que tienen un impacto ambiental negativo. Por otro lado, en Argentina viene ganando espacio en el mercado opciones reutilizables, como lo son las copas menstruales, o toallitas de tela y también ropa interior absorbente. Decimos que estas opciones son sostenibles porque su desarrollo se puede mantener a lo largo del tiempo sin agotar recursos esenciales, ni causar un daño en el medioambiente que comprometa a futuras generaciones.

PGM no sostenibles: ¿De qué están compuestos y cuál es su impacto ambiental?

Durante el año 2020 la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires realizó la Primera Encuesta de Gestión Menstrual. La misma arrojó que el 75% de las y los encuestados utilizan productos de tipo descartable para gestionar su menstruación. Además, más de la mitad de ellos (52,6%) dice saber poco o nada de los impactos ambientales que éstos generan.

Las toallitas y tampones están compuestos en un 60% por pasta fluff, o celulosa en copos, compuesta por fibras esponjosas y absorbentes. Este material, que no es biodegradable, ni se puede reciclar, requiere de deforestación para su fabricación. Por otro lado, también se utilizan otras fibras super-absorventes derivadas del petróleo, como el polipropileno y el polietileno. Según la ONG “Banco de Bosques” en un año se destinan 10.0140 toneladas de pasta fluff a la producción de toallitas y tampones, producción que proviene del desmonte de la selva nativa.

En Argentina se estima que hay más de 12 millones de mujeres y personas en edad menstrual, quienes producirían por año mas de 132 mil toneladas de basura no reciclable ni biodegradable de productos de gestión menstrual. Una toallita descartable, por el gran porcentaje de plástico que contiene, puede tardar entre 500 y 800 años en descomponerse y nunca se biodegrada. Por otro lado, los tampones al estar compuestos en su mayoría por materiales naturales como el algodón, se biodegradan alrededor de los seis meses, un periodo de tiempo significativamente más rápido. Además, hay que contemplar que estos productos se presentan en envoltorios de plásticos de un solo uso.

En total, el uso de un año de PGM desechables deja una huella de carbono de 5.3 kg de equivalentes a CO2.

PGM sostenibles: ¿Cuáles son y qué características tienen?

Los productos de gestión menstrual sostenibles ganaron presencia en los últimos años y buscan ser amigables con el medio ambiente en su producción y uso. Tenemos por un lado las copas menstruales, producción relativamente nueva, y a las toallitas de tela, relacionadas con la producción a baja escala de emprendimientos locales. También existe ropa interior de tela para usar durante la menstruación y luego reutilizar.

Actualmente en el Congreso Nacional Argentino se encuentran 14 proyectos de ley en relación a la gestión menstrual, 4 de ellos en el Honorable Senado de la Nación y 10 en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Uno de ellos es el de la diputada nacional por el Frente de Todos, Daniela Villar, que propone la Promoción de la Gestión Menstrual Sostenible. Este proyecto define a los PGM sostenibles como  “…aquellos que por sus características pueden ser reutilizables en largos periodos de tiempo disminuyendo drásticamente la generación de residuos no reciclables ni biodegradables. Son además elementos producidos con materiales que no afectan a los bosques nativos, no requieren de un uso excesivo de materiales plásticos ni la utilización de químicos contraindicados para la salud humana”.

Según la Primera Encuesta de Gestión Menstrual de la Defensoría del Pueblo bonaerense, sólo el 25% de los y las encuestados utiliza este tipo de productos. De todas formas, en la franja de 18 a 28 años el número aumenta a 46,7%.  Además, el 91,4% de la población que opta por productos reutilizables manifestó saber mucho sobre el impacto ambiental que tienen los productos de gestión menstrual. El acceso a la información es uno de los pilares para garantizar la salud menstrual de manera integral.

  • Copa menstrual

La copa menstrual es un método seguro y eficaz para la higiene menstrual, según un estudio publicado por la revista científica Lancet Public Health en 2019. La copa es un dispositivo de silicona 100% hipoalergénica que contiene el sangrado menstrual desde el interior de la vagina. El producto cuesta alrededor de $1.600 en promedio y tiene una vida útil de 5 años, por lo que en principio puede representar un costo alto para muchos sectores socioeconómicos, a lo largo puede representar un ahorro. El acceso a agua potable, baños, privacidad y otras condiciones materiales son imprescindibles para su uso, factores que también limitan a posibles usuarias y usuarios.

En la Argentina, la demanda de este producto se abastecía a través de importaciones en su mayoría de pequeñas empresas. En los últimos 10 años la producción comenzó a crecer y al día de hoy contamos con aproximadamente 7 empresas nacionales que producen y comercializan copas menstruales. Además hay otras 2 marcas que comercializan el producto fabricado en Brasil y Alemania.

  • Toallitas de tela

Otro producto amigable con el medio ambiente es la toallita reutilizable de tela. Al igual que la copita, una única compra puede resultar más económica en el largo plazo ya que tienen una vida útil de 3 años. Su producción y comercialización se compone en su mayoría por cooperativas de mujeres y emprendimientos textiles de baja escala, por lo que no hay grandes marcas a nivel nacional. Entonces, el vínculo entre PGM sostenibles y el cambio de hábitos acompañan el desarrollo de la economía social y solidaria en su mayoría compuesta por mujeres.

Fuente consultada: informe “Justicia Menstrual” de Jefatura de Gabinete de la Nación y Ministerio de Economía Nacional.

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