by Sabrina Garcia | 7 de mayo de 2026 10:08 AM
Por Sabrina García
La mañana del miércoles comenzó con reclamos en San Isidro: los primeros en manifestarse en las puertas del municipio fueron los trabajadores de la empresa Micro Ómnibus General San Martín (MOGSM) que opera las líneas de colectivos 707, 407, 333, 700 y 437; seguido a ello, vecinos marcharon desde el edificio del Ejecutivo hacia las puertas del Concejo Deliberante para rechazar la aprobación del Código de Ordenamiento Urbano.
En un clima de tensión que motivó a que el municipio cierre las puertas del edificio principal del poder Ejecutivo, diferentes manifestaciones se llevaron a cabo en San Isidro. La primera de ellas fue la de los trabajadores de las líneas de colectivos 707, 407, 333, 700 y 437 [Ver: San Isidro: Trabajadores de varias líneas de colectivo cortaron Centenario], minutos más tarde vecinos de Boulogne y Villa Adelina se convocaron en la puerta del municipio para luego marchar hacia el Concejo Deliberante.
Al llegar a las puertas del poder legislativo, lejos de mermar la tensión, el clima escaló: en las puertas del Concejo había efectivos policiales que impedían el ingreso y, desde el oficialismo, se había dado la orden que solo ingresarían 22 de los presentes. La respuesta de los vecinos se hizo oír al grito de “la casta tiene miedo”.
Tras varias discusiones entre concejales, autoridades del Concejo Deliberante y vecinos, finalmente la sesión comenzó con la presencia de algunos de los autorizados (algunos vecinos no pudieron ingresar).
Durante la sesión se dio tratamiento a varios expedientes: la remoción de un árbol, el arreglo de una calle. La dinámica era la lectura por Secretaría del expediente (número y detalle), someterlo a votación, los concejales votaban, y así. Parecía un loop.
Pero entre tanto tratamiento de cuestiones pequeñas había dos expedientes que, por sí solos, merecían una sesión aparte: el primero era la reforma del Código de Ordenamiento Urbano (COU) y el otro era la Rendición de Cuentas.
Entre el árbol y el bacheo se trató la rendición de cuentas. Hacia el final se dio tratamiento al COU. Para que el lector tenga una idea de los tiempos podemos decir que la sesión comenzó a las 12.38h y el tratamiento de la reforma del COU comenzó a las 16.19h. Durante todo ese tiempo los vecinos, parados y amontonados, escuchaban atentamente todo lo que allí se decía mientras sostenían carteles que explicaban su negativa a la reforma.
Si el objetivo de acumular expedientes en una sesión tan importante era buscar el cansancio de los presentes o que el tema se olvidara, lejos estuvo de cumplirse. De hecho, casi como en una película mal dirigida, entre los tratamientos previos también se hizo mención al conflicto con los trabajadores de las líneas de colectivos mencionadas, algo que además suma caos de tránsito y deja desconectada a gran parte de la ciudad, entre ellas Boulogne y Villa Adelina.
Finalmente llego el tratamiento de la reforma de Código de Ordenamiento Urbano. El concejal Ricardo Antoniassi, integrante del bloque oficialista (Primero San Isidro/La Libertad Avanza) e integrante de la Comisión de Planeamiento Urbano, fue el miembro informante del dictamen de mayoría.
Antoniassi comenzó destacando el cuidado de la costa, de las barrancas y del patrimonio construido previo a 1946. NdA: la referencia al año motivó que concejales peronistas realizaran su chicana al “miedo que les daba” las construcciones hechas por Perón.
Finalmente, Antoniassi explicó las reformas que impactan a las localidades de Boulogne y Villa Adelina con el argumento que él también era del “oeste”. “Son sectores que no se desarrollaron, no crecieron. En Boulogne la población no creció y en Villa Adelina es nulo”.
Habló de “reactivar todo eso” porque los “jóvenes se van” porque no “hay lugares donde quedarse”. Destacó que buscaban “flexibilizar el tamaño” que permite construir propiedades hasta de 35m2 (actualmente el límite es de 50m2) y permitir que se puedan construir dúplex porque el mínimo era un frente de 10m y lo bajaron a 8.66m (que es el tamaño de la mayoría de los terrenos).
El tratamiento del COU tuvo un dictamen del oficialismo y uno del bloque peronista. Para explicar el dictamen de minoría, el concejal Marcos Díaz fue la voz oficial. “La reforma, que el oficialismo impulsó hace un año y medio, no estaba pensada para mejorar la calidad de vida de los vecinos. El proyecto actual sigue sin contemplarlo”, dice.
El comentario tiene referencia al primer proyecto presentado por el oficialismo y que luego fue modificado. Entre las modificaciones que sufrió se encuentra la prohibición de construir viviendas en la costa. Diaz destacó que la nueva normativa no permite construir viviendas en esa zona pero sí habilita la construcción de hoteles, complejos turísticos, etc.
En tanto, sobre la reforma del oeste de la ciudad, Diaz cuestionó que “no hubo una sola consulta a nuestros vecinos y vecinas de Villa Adelina y Boulogne”.
“En ningún momento el COU menciona la posibilidad de espacios públicos”, agrega y la respuesta del público se hace escuchar: “Verde sí, cemento no”.
El concejal también destaca que la medida apunta a generar un amontonamiento de gente en una zona inundable, habla del colapso del tránsito y la falta de lugares para estacionar. “Queremos un San Isidro de calidad”, sostiene.
Distintos concejales cuestionaron el “apuro” en tratar la medida, pidieron una Audiencia Pública, un Informe de Impacto Ambiental “serio” realizado por “universidades”, que “esto no se convierta en un negocio inmobiliario”.
“Hablan que un monoambiente les va a permitir a los jóvenes poder comprar su primera vivienda. Nos boludean en la cara: hoy los pibes no pueden pagar un alquiler. Los únicos que pueden sacar un crédito hipotecario son los funcionarios de La Libertad Avanza en el Banco Nación”, destacó la concejal Manuela Schuppisser.
El debate fue intenso, por momentos interrumpidos por gritos. Una concejal que rechazaba el proyecto anterior cambió su voto, intentó dar un argumento, se puso nerviosa y terminó cruzándose con los vecinos. Otra le pidió perdón a los vecinos por “la mala gestión” que hubo para dejarlos ingresar. Otra cuestionó si hubo “planificación”, otro concejal destacó que trabajaron un montón en el COU en los “últimos dos meses”.
“Me sorprende que se horroricen por un departamento de 35m2”, destacó María Inés Feldmann.
El presidente del Concejo Deliberante, Jorge Álvarez, tuvo un cruce con una vecina al solicitar a “la barra” a que haga silencio y la señora le respondió: “No somos barras, somos vecinos. Respétennos”.
“Todos hemos sido elegidos democráticamente. La democracia nos puso a los 24 acá”, dijo la concejal Durand Aparicio y siguió: “Por eso podemos mirarlos a la cara…”. Fue interrumpida al grito de “no pueden mirarnos a la cara” y “hagan una audiencia pública entonces”.
Más al final una concejal del oficialismo dijo que no sabía para que había pedido el micrófono si no sabía qué decir, “se dijeron tantas pavadas” y mientras hilvanaba algunas ideas (difusas, con el pelo que le cubría la cara y en tono muy bajo que apenas se la escuchaba) el murmullo decía: “Qué dice la señora?”.
Finalmente, más de dos horas más tarde del comienzo del tratamiento del COU la reforma se aprobó por mayoría. El dictamen de mayoría logró 14 votos afirmativos, el dictamen de minoría 6 votos y 4 concejales no votaron ninguno de los dos.
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