Crecer sin perder el verde: la estrategia ambiental que acompaña la transformación de Ituzaingó

by Sabrina Garcia | 14 de julio de 2026 1:03 PM

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Mientras muchas ciudades del Área Metropolitana enfrentan el desafío de compatibilizar el crecimiento urbano con la preservación de sus espacios verdes, Ituzaingó desarrolla una política ambiental que busca integrar ambas dimensiones. Programas de reciclado, forestación, educación ambiental, protección del arbolado y planificación urbana forman parte de una estrategia.

Cuando se habla de la transformación que experimentó Ituzaingó durante las últimas tres décadas, la atención suele concentrarse en el crecimiento comercial, la llegada de nuevas inversiones, el desarrollo de Parque Leloir o la consolidación de nuevos polos gastronómicos y de servicios. Sin embargo, detrás de esa evolución existe otro proceso menos visible, pero igual de determinante: la construcción de una política ambiental que se incorporó como parte de la planificación del distrito.

“La discusión no fue únicamente cómo crecer, sino de qué manera hacerlo”, reconocen desde la gestión local.

Ese concepto aparece de forma reiterada tanto en quienes diseñan las políticas públicas como en quienes decidieron invertir en la ciudad. “Siempre nuestro espíritu fue cuidar el bosque. El progreso no lo podés parar; lo que sí podés hacer es regularlo”, resume uno de los desarrolladores que impulsó algunos de los principales emprendimientos de Parque Leloir.

La frase sintetiza una idea que atraviesa buena parte del desarrollo reciente de Ituzaingó: el crecimiento económico y urbano no necesariamente debe producirse a costa del ambiente.

Una planificación que incorporó al ambiente desde el comienzo

Desde el área de Producción del municipio sostienen que el desarrollo del distrito fue el resultado de una planificación de largo plazo. Primero llegaron las obras hidráulicas, los pavimentos, las escuelas y la infraestructura básica; luego comenzaron a instalarse las inversiones privadas. Pero ese proceso estuvo acompañado por un código de planeamiento urbano que buscó preservar una de las características históricas de Ituzaingó: su perfil verde.

La normativa impulsó retiros entre edificios, promovió una ocupación del suelo compatible con el arbolado existente y buscó que el crecimiento comercial conviviera con espacios públicos de calidad. “No es casualidad el crecimiento de Ituzaingó”, explican desde el área, al señalar que cada etapa respondió a una planificación previa.

Esa visión también explica por qué Parque Leloir continúa siendo una de las zonas con mayor cobertura arbórea del distrito y uno de sus principales atractivos urbanos.

Del reciclado a la economía circular

Uno de los programas ambientales con mayor continuidad es Ituzaingó SePaRa, que comenzó a implementarse en 2014 con el objetivo de fomentar la separación de residuos en origen y la recuperación de materiales reciclables.

La iniciativa fue creciendo con los años. Hoy cuenta con ocho centros oficiales de recepción distribuidos en distintos barrios, donde los vecinos pueden acercar plástico, papel, cartón, vidrio, aluminio, aceite vegetal usado y residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, además de una red de farmacias adheridas que recibe medicamentos vencidos para su correcta disposición final.

En 2019 el programa incorporó una nueva etapa con SePaRa en Casa, un sistema de recolección diferenciada puerta a puerta que actualmente alcanza a 14 barrios, aproximadamente un tercio del distrito.

Los resultados muestran la evolución del programa: desde su puesta en marcha ya se recuperaron más de 5.000 toneladas de materiales reciclables, una cifra que refleja tanto la ampliación del sistema como la creciente participación de los vecinos en la separación domiciliaria de residuos.

Un plan para aumentar el bosque urbano

Quizás la iniciativa más ambiciosa en materia ambiental sea el Plan Estratégico Bosque Urbano 2030, presentado en 2024 y considerado uno de los primeros programas integrales de infraestructura verde de la provincia de Buenos Aires.

El diagnóstico que dio origen al plan mostró una realidad desigual. Mientras sectores como Parque Leloir poseen una cobertura arbórea superior al 60%, otros barrios apenas alcanzan el 10%. El objetivo es elevar el promedio de cobertura vegetal del distrito del 28,2% actual al 35% hacia el año 2030.

Para lograrlo, el municipio proyectó la plantación de 24.000 nuevos árboles a través de tres grandes ejes de trabajo.
El primero contempla la creación de 67 kilómetros de corredores biológicos, incorporando alrededor de 9.000 ejemplares en calles y bordes de cursos de agua para mejorar la conectividad ecológica entre distintos espacios verdes.

El segundo apunta a la forestación de plazas y parques públicos mediante la plantación de otros 9.000 árboles.

El tercero impulsa la participación ciudadana mediante programas de eco-canje que permitirán entregar 6.000 ejemplares para forestación en instituciones y domicilios particulares.

La iniciativa también incorpora criterios técnicos poco habituales en programas municipales de forestación: prioriza especies nativas del AMBA, limita la concentración de una misma especie para evitar plagas generalizadas y contempla acciones para controlar especies invasoras que afectan la biodiversidad local. Además, el plan se desarrolla con el acompañamiento de organismos como el INTA, el COMIREC, el CEAMSE y la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático.

Durante 2024 se plantaron más de 2.000 árboles; en 2025 fueron cerca de 3.700 y, en lo que va de 2026, ya se superó el millar de nuevos ejemplares, además del avance de distintos corredores biológicos en el distrito.

Educar para construir ciudadanía ambiental

La estrategia ambiental no se limita a la infraestructura o al reciclado. Desde hace una década, el municipio impulsa el Compromiso Ambiental Intergeneracional, una propuesta educativa que convoca cada año a estudiantes de nivel inicial, secundario y centros de formación para trabajar sobre biodiversidad, ecosistemas y cuidado del ambiente.

En la edición 2026 participaron más de mil alumnos de escuelas secundarias y alrededor de 300 niños de jardines de infantes. Antes de realizar el compromiso, los estudiantes desarrollan investigaciones sobre los humedales del río Reconquista, la flora y la fauna nativa, mientras que los más pequeños trabajan esos contenidos mediante actividades lúdicas y producciones propias.

La propuesta busca que la educación ambiental deje de ser una actividad aislada para transformarse en una política sostenida en el tiempo.

El ambiente también es limpieza urbana

Otra de las líneas de trabajo es el programa Ituzaingó Más Limpio, que este año inició su sexta edición.

A diferencia de campañas centradas únicamente en el control de infracciones, el programa combina inspección, educación y concientización para promover nuevos hábitos de convivencia urbana.

Entre los aspectos que controla figuran la correcta disposición de residuos de poda, escombros, residuos sólidos urbanos, aguas servidas, vehículos abandonados y cartelería ubicada fuera de la normativa, entendiendo que muchas de esas situaciones no sólo generan contaminación visual sino también riesgos sanitarios y ambientales, como la proliferación del mosquito transmisor del dengue o la obstrucción de desagües que favorecen inundaciones.

Ambiente y desarrollo, un mismo proceso

La expansión de Ituzaingó plantea desafíos similares a los que enfrentan muchas ciudades metropolitanas: mayor circulación, nuevas inversiones, crecimiento demográfico y demanda de infraestructura. La diferencia, sostienen tanto funcionarios como actores privados, es que buena parte de esas transformaciones se intentó acompañar con políticas destinadas a preservar la identidad verde del distrito.

El desarrollo de Parque Leloir, la ampliación de los programas de reciclado, la forestación de espacios públicos, la recuperación del arbolado urbano y la incorporación de la educación ambiental como política permanente forman parte de una misma lógica.

Más que presentar al ambiente como un límite al crecimiento, la planificación local buscó convertirlo en uno de los ejes sobre los cuales construir la ciudad. “En un contexto donde el cambio climático obliga a repensar la manera en que se desarrollan las áreas urbanas, la experiencia de Ituzaingó muestra cómo las políticas ambientales pueden integrarse al diseño de una ciudad que continúa expandiéndose sin resignar uno de sus principales rasgos de identidad: el verde”, destacaron desde la Comuna.

Gratitude yummi.club[1]
Endnotes:
  1. yummi.club: https://yummi.club/

Source URL: https://www.zonanorteambiental.com.ar/crecer-sin-perder-el-verde-la-estrategia-ambiental-que-acompana-la-transformacion-de-ituzaingo/